Criminalización, Las etiquetas, La moral, La ética y La zona gris

En este artículo vamos a ilustrar el proceso social de criminalización y el castigo moral así como la existencia del lado ciego en la situación de exlusión social.

Criminalización: Es el proceso de considerar un hecho o una acción como criminales."los procesos sociales de criminalización de drogas, prostitución y fenómenos semejantes muestran una pauta común; la criminalización o penalización de las conductas racistas es resultado de un doble proceso"

Glorificación: Es el proceso, acción o consideración de ser digno de un premio o "un regalo". Todo lo contrario al proceso de criminalización.

Tal y como nos muestra la definición anterior de la criminalización, existe pues, en la percepción de la pobreza, una pauta común con la percepción de la vagancia, la prostitución e incluso de la conducta delictiva o pecadora. Veremos a continuación que la criminalización de la situación en exclusión es el resultado del doble proceso citado en la definición.

La dimensión teatral de la vida

¿Qué es lo que se criminaliza, penaliza, glorifica y apremia en verdad? Son las conductas, las palabras, los hechos, las condiciones, los roles, los papeles o puestos en general. Una vez hecha la criminalización o la glorificación, se crea una etiqueta social con una connotación negativa o positiva y sirve, principalmente, para garantizar y resguardar el orden social. Cualquier sociedad, por naturaleza, necesita etiquetas para su evolución y desarrollo. Para ser más exacto, la sociedad trata de premiar o castigar a algo o alguien en función de su asociación a las etiquetas establecidas por la costumbre y el mutuo acuerdo; pues la realidad de cada uno de nosotros está compuesta por muchas etiquetas, creencias preestablecidas y juicios predeterminados. Así es la naturaleza del ser humano y le ayuda a no tener que pensar en cada acto o momento, pues necesita de procesos y procedimientos reflejos o automáticos para poder desarrollarse en el escenario social.

  • La realidad social es diferente para cada uno y, aunque las personas coincidan en opiniones y vayan haciendo un frente común en formas y estructuras de organización social, nunca van a coincidir dos realidades individuales. Cada persona construye su mapa mental y a través de ella se va desarrollando y relacionando con el entorno. Nacemos en este mundo con la capacidad de memorizar, imitar, crear y expresarnos hacia el entorno y, el lenguaje utilizado para escribir nuestra realidad y construir nuestro yo, impulsados por las capacidades anteriormente mencionadas, es el idioma nativo del entorno dado. Escribimos en nuestra mente el mundo percibido a través de todos los sentidos y pensamos en función a las formas de pensar que hemos aprendido; pues todo se aprende y muy poco se inventa. Se aprende a hablar, a reír, a gritar, a insultar, a pensar, a enfadarse, a relacionarse y a gustar entre muchas otras cosas. Aunque nos guste pensar que somos diferentes, lo somos en la forma de percibir la realidad mental, pero no tanto en la forma de expresarnos y relacionarnos. Conceptos como “la moda” o “la costumbre”, entre otros, gobiernan nuestros actos y lo hacen por la existencia de la capacidad subconsciente de nuestra mente que convierte las formas de expresión, respuestas y conductas, en actos reflejo. Estos actos reflejo pueden ser una respuesta a un saludo, una forma de gesticular las manos mientras se está en un entorno determinado o un estado de ánimo que los demás percibirían de agresivo, cómico o melancólico; los actos reflejo que tenemos son actos exitosos por así decirlo, es decir, que son conductas y respuestas aprendidas y mejoradas que han resultado ser exitosas o proveedoras de alguna satisfacción y, por lo tanto, han sido incorporadas a la estructura mediante la cual manifestamos nuestro “yo” hacia el entorno. Cualquier individuo, mediante la experiencia inmediata, recibe aprobación o desaprobación hacía su forma de relacionarse y las formas aprobadas son incorporadas al sistema de respuesta autónomo desechando las formas desaprobadas. Construimos nuestro ser experimentando la corrección o incorrección de nuestra manifestación desde que somos muy pequeños y llegamos a ser lo que nos han dejado ser por así decirlo; quiero decir que cualquiera de nosotros podría haber sido un malvado asesino, un despiadado atracador o un ladrón, así como un trabajador humilde, un altruista ferviente o un mendigo. Nos hemos convertido en lo que hemos podido y en lo que el entorno nos ha dejado o nos ha abierto las puertas. Nos ha condicionado el entorno, pero también somos parte de él en relación a los demás y, también contribuimos a que otros logren ser de una manera u otra, al igual que hemos experimentado cada uno en nuestras vidas.    


Las etiquetas, facilitan el proceso de instrucción y educación de las personas, tanto para lo bueno como para lo malo y, las etiquetas, no son buenas o malas en absoluto sino que, su valor moral es relativo a la naturaleza cultural de un grupo social determinado. Existen hechos o comportamientos castigados en un grupo social y, al mismo tiempo, apremiados o sencillamente no castigados en otro grupo social; por poner unos ejemplos, la homosexualidad, el comer carne, ser empresario, robar o incluso rezar a dioses paganos, son comportamientos castigados por unos grupos y tolerados o apremiados por otros. La connotación moral de las etiquetas cambia con el tiempo y lo hace gracias a la ética.

  • La moral es lo que normalmente aprobamos por mayoría como formas, respuestas y conductas correctas y todo lo contrario entraría en la clasificación de lo inmoral. Es difícil para alguien saber qué forma de manifestarse o relacionarse es la correcta en un entorno determinado, sobre todo si es nuevo o es recién llegado, ya que las normas morales no están escritas y su desconocimiento puede causar algún malentendido. La construcción de la moral en un grupo de individuos normalmente se logra a través de la aprobación y desaprobación de conductas y, a medida que al grupo se van uniendo nuevos individuos, en función de si son imponentes o revolucionarios, la moral puede cambiar tanto en un sentido positivo como en uno negativo. Para explicar con un ejemplo lo que he descrito en el último párrafo, os digo que en mi adolescencia he podido observar como unos grupos de chavales buenos se convirtieron en bandoleros por la influencia de individuos recién llegados y también grupos de malhechores y vándalos convertidos en movimientos solidarios por la influencia de nuevos integrantes. La ética es la herramienta para juzgar la corrección o incorrección de una conducta moral ya que es tan importante que la moral misma para la existencia social de una persona.
  • La ética es el proceso de juicio sobre la aprobación o desaprobación de una conducta moral; es el ojo a través del cual todos miramos con lupa las normas morales y las juzgamos en función de la dimensión de nuestra conveniencia. Cada uno tiene su ética ya que los intereses son particulares a cada uno y tan solo se puede llegar a consensos en cuanto haya una mayoría notable para el uso o desuso de una conducta. La ética es un proceso y no una cualidad o calidad. Es muy común hoy en día leer y escuchar en muchos lugares sobre si esto o aquello es ético, sobre códigos éticos o que hay un problema con la ética, pero nada de ello refleja una expresión correcta, pues es una forma incorrecta de expresión y, aunque venga de políticos, periodistas y líderes de la opinión pública, no es más que fetichismo lingüístico. Disfrutan todos del empleo incorrecto de palabras y conceptos parecidos al de la ética para envolverse en un aura intelectual mediante el empleo de las mismas sin ofrecer utilidad real alguna.
Si eres pobre entonces ere culpable de algo o merecedor de serlo

¿Porqué se ha demonificado la pobreza y especialmente la situación de sin hogar? Porque así se viene haciendo desde antaño, desde hace mucho, desde toda la vida. Nadie quiere ser pobre, nadie quiere saber nada de pobres y nadie quiere ver a los pobres a su alrededor. A la gente les atemoriza el pensamiento de llegar a ser pobre algún día porque es como sentirse castigado por la vida, es como sentirse arrojado al infierno y es el sentimiento más cercano a sentirse excluido por la sociedad. Cuando alguien en particular no quiere ver a los pobres y los ahuyenta en cuanto los ve, es porque teme la condición de estos, teme a su mala suerte y al mismo tiempo los ve culpables y merecedores de sus penurias. No los entiende pero tampoco se esfuerza porque carece de herramientas para hacerlo y lo único que puede expresar es el rechazo. La sociedad no le ha ofrecido herramientas para entenderlos y, por lo tanto, la etiqueta que le hace verlos, siempre será negativa hasta el día que las instituciones hagan algo al respecto.

La condición de pobreza ha sido y lo es muy castigada por los miembros sociales del resto de condiciones. Pero ser pobre es una condición no elegida y fruto de la actividad social cuya naturaleza es similar al de un juego de mesa, una carrera de atletismo o un partido de fútbol. El fracaso es una constante en la condición pobre de una persona y se debe en parte al residuo moral que emana de la actividad social. El residuo moral de nuestra actividad social se manifiesta en el conjunto de actos de aprobación o desaprobación que manifestamos a través de los lazos sociales y la jerarquía. Como veis, la moral ayuda a mantener lo lazos sociales y la inclusión pero, al mismo tiempo, produce exclusión. Como mecanismo de defensa, la moral es la ley no escrita, el paquete de normativas que todo el mundo conoce y utiliza para mantenerse en el juego; pero la utilización de estas normas produce, entre otras cosas negativas, la marginación.

El merito o el desmerito de una etiqueta (acción, hecho, conducta, condición...etc) es el residuo moral de nuestra actividad social y, para una correcta, saludable y equilibrada actividad, la sociedad debería disponer de una institución o un observatorio institucional para supervisar las consecuencias de dicho residuo y dirigir esfuerzos mediáticos y educativos para concienciar a la sociedad de su existencia. Un ejemplo sería la campaña de concienciación hecha por la DGT con el objetivo de reducir los accidentes de tráfico en las carreteras; se esfuerzan por alcanzar el máximo numero de personas con el objetivo de hacerles ver que la conducción puede matar. Una acción similar debería ser llevada a cabo por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad o al menos por la dirección de los servicios sociales en cada comunidad autónoma. Una campaña para la concienciación de que los pobres no contagian la pobreza, ni son culpables de serlo y que, muchos de los miembros de las futuras generaciones de los actuales afortunados, van a nutrir las filas de este colectivo, es necesaria hoy en día más que nunca. Un cambio en la mentalidad y la forma de acercarnos a los demás es fundamental para favorecer el proceso de reinserción y evitar o prevenir la exclusión. Muchas de las personas en exclusión viven o padecen un alto riesgo de vivir en lo que yo he llamado "la zona gris".

  • La zona gris es el lado ciego de la sociedad, el área en el cual dejas de ser percibido por los demás y por la sociedad en general; es decir, que no existes una vez entrado en dicha área y, aunque suene a ciencia ficción, es una realidad para muchos actualmente. Una persona incluida en la sociedad esta rodeada por otras personas en unas relaciones sociales de familia, amistad, de trabajo y de vecindad entre otras, siendo todas esas relaciones como el sistema nervioso de un cuerpo que une en sensibilidad a las células. Estas relaciones a cualquiera de nosotros le provee seguridad y actúan como el sistema nervioso, porque nuestra actividad, así como la ausencia de ella, es percibida por otras personas a través de las relaciones sociales. Si una persona incluida desaparece un día, los demás se preguntan uno al otro por si alguien ha visto o sabe algo de esa persona y, en caso que no lo encuentran, se ponen a movilizar recursos en su búsqueda. En cambio, una persona excluida no tiene a nadie porque la naturaleza de su existencia ha hecho que nadie se preocupe por él o ella y la no conexión de relaciones sociales le hace ser invisible a los demás. Una persona marginada, aunque esté en un parque frente a muchas personas, desde un punto de vista existencial, es invisible hacia todos ellos porque nadie sabe quién es, cómo se llama y qué hace. Siendo invisible y no estando vinculado a una red de sistema nervioso social, que pueda percibir su existencia así como su ausencia, la persona en sí, vive en una zona gris dentro de la sociedad pero desconectada de ella e invisible. El lado ciego hace referencia al punto ciego que tenemos todos y está situado a unos 20 centímetros del ojo izquierdo y quiero hacer referencia a este ejemplo comparando la colocación de un objeto en esa área con la colocación de una persona en una situación determinada. Las personas en la sociedad funcionan como grupos neuronales de una misma mente y la aparición, cambio y ausencia de alguien o algo es rápidamente sentido, percibido, juzgado y procesado por los demás. Es vital permanecer en grupo y, aunque no garantice a nadie el 100% las probabilidad de éxito en la vida, por lo menos aumenta bastante las probabilidades de éxito y disminuyen considerablemente las del fracaso. Para que se hagan una idea, la probabilidad de éxito en grupo familiar no llega al 80% sino que se acerca bastante mientras que la de una persona excluida socialmente es por debajo del 30%. Si no estás en cuenta de nadie tampoco dejarás de estarlo para ese nadie el día que dejes de estar en este mundo.

Esta es la situación que viven muchos españoles en este país y hay que crear un mecanismo institucional para dar cobertura de sensibilidad y visibilidad a aquellos que están desvinculados de las relaciones sociales.

  • Imagínense que un tal "José" que vivía en la calle y ahora está en un albergue, de repente, decide renunciar a la plaza por razones personales o le echan por incumplir una norma y se va; pues para el albergue es una persona más que se fue, para su familia que vive en otra ciudad es una persona que vive en algún lugar de alguna ciudad y para otras personas es un indigente que estará por algún albergue. Como podemos observar, la existencia de José es irrelevante y, al igual que el ojo humano intenta suplir el punto ciego con información cercana dando color y noción de realidad, de la misma manera suplen las personas la invisibilidad de José que está en la zona gris, es decir, excluido socialmente y, dan por hecho una información cómoda creando su noción de realidad. En ausencia de conexión sensible con José, las personas que por alguna circunstancia situacional han estado en contacto con él, recrean suposiciones a nivel inconsciente que suelen salir en forma de acto reflejo y respuesta automática ante cualquier necesidad de hablar en un momento puntual sobre él. Así es como funcionamos y la naturaleza de nuestra existencia hace que exista la zona coloreada y también la zona gris. Ese lado ciego de la sociedad es mortal para muchos y lo ha sido en el pasado para muchos más y, si no cambiamos las cosas, lo será para otros en el futuro. La no constancia de actividad y existencia de una persona es equivalente a la no existencia. La zona gris es, literalmente hablando, "el inframundo" porque se manifiesta como un mundo dentro y por debajo de otro mundo.

El mito griego se asimila mucho a la realidad actual de la condición social de muchos; con este panorama, intento poner de manifiesto la necesidad de la creación de patrullas sociales que ya existen pero en una forma descontrolada, desordenada y caótica. Serían los asistentes y trabajadores de calles que van a buscar personas en situación críticas pero las patrullas que propongo serían grupos de estos trabajadores con el objetivo de hacer seguimiento y actualización de la situación, Trabajarían de manera conjunta para una especie de observatorio de las personas en exclusión; habrá que crear un proyecto así para gestionar una conexión sensible con las personas marginadas y hacer así que la zona gris quede vacía. Se trata de impedir que las personas lleguen a la invisibilidad y morir o desaparecer como si nada.

Tenemos que construir los programas y proyectos necesarios para que nadie deje de figurar como persona social y esté desvinculada del resto


Hagamos que los pobres dejen de pagar por serlo y deberíamos trabajar para lograr eso por el bien de las futuras generaciones. Libremos a los que están a por venir de la toxicidad social que nos envuelve ahora y que viene con fuerza desde la edad media e incluso mucho antes.

Cambiemos los guiones y los papeles de las películas que nos estamos montando en este escenario social y hagamos que los papeles pobres no sean maltratados de verdad por el resto. Hagamos que desaparezcan las estigmas cambiando la connotación negativa o positiva de algunas etiquetas; reescribamos nuestro código moral para que los terminales sociales de las futuras generaciones no interfieran de manera desigual, inhumana y antisocial.

El bien y el mal así como el bueno y el malo, existen para la sociedad en cuanto la sociedad misma permite que existan