FONT HONRADA 8: Ducha y comida a cambio de tu ropa y tu dignidad!


Del trueque con la dignidad

He aquí otra experiencia mía personal, que debo compartirla con todo el mundo. Recuerdo el día que descubrí el comedor del Paral-lel, en el otoño del 2014, y cuando una asistenta social de allí, me indicó el Centro de Día Font Honrada. El centro está gestionado por los servicios sociales del ayuntamiento de Barcelona, y está situado en el barrio de Poble Sec. La asistenta del comedor Paral-lel me dijo que allí podría ducharme y cambiarme de ropa, así que fui allí con muchas ganas. Cuando llegué, me llevé una gran sorpresa, porque tenía que renunciar a mi ropa que llevaba puesta, a cambio de otra, sin que haya alguna otra posibilidad, pues el trueque que me imponían no era negociable. En aquel momento había un chico joven como responsable y trabajador social, una mujer rubia de avanzada edad como educadora y responsable de las duchas, y una chica joven con pelo rizado, quien acababa de llegar, como trabajadora social también. Los tres "profesionales" aquellos, eran los amos de aquel centro, pues todo lo controlaban y los tres tenían muy claro la inmutabilidad de sus normas. Hoy en día, el centro funciona igual, aunque alguno de ellos ya no trabaja allí.

Mi situación en aquel momento era bastante delicada, ya que no poseía nada personal más que las cosas que llevaba encima, porque en una noche anterior, me habían robado las maletas que llevaba, por dormir confiado en el banco de un parque. Llevaba dos días en Barcelona, desde que me vine de Londres, y como no sabía adónde dirigirme, sin dinero y sin reservas en alguna pensión, me puse a dormir en un banco muy cerca del Arco de Triunfo. La primera noche fue todo bien, pero en la segunda, ya cambió la cosa. Desperté aquella mañana sin nada a mi alrededor, y tan solo tenía la ropa que llevaba encima y la cartera en un bolsillo sobre el que me acosté durmiendo para mayor seguridad. La camisa que llevaba era de seda, era una camisa de color gris brillante y, al igual que los pantalones, me gustaba mucho. Allí dentro, en el centro de Font Honrada, les dije que me gustaría guardar la camisa y también los pantalones, que vendría unos días después a por ellas, pero la respuesta fue negativa a cualquier cosa que pudiera proponer. Era imposible de explicar, que no quería dejarme la camisa y los pantalones a cambio de otra ropa. Ellos insistían en que, si quería ducharme, afeitarme, y llevar ropa limpia, tendría que renunciar incondicionalmente a la ropa que llevaba encima, que no había otra. Os lo digo con total certeza, que si alguien llega a este centro o en algún otro parecido en normas de funcionamiento, y llega teniendo una camisa, unos pantalones, unos calzoncillos o unos calcetines, como regalo de su madre, de su abuela o de su novia, que tenga ciertos recuerdos y guarde cierta importancia emocional, lo más seguro para que pueda conservarlas, sería no ducharse y buscar otra solución, porque las personas de allí tienen corazón de piedra y no van a adaptarse a las circunstancias de nadie.

Al personal de Font Honrada no le importan otras cosas más que cumplir las ridículas normas impuestas por ellos mismos, normas creadas e impuestas para el cómodo desarrollo de su día a día, sin importar el cómo puede sentirse el usuario final de sus servicios ofrecidos. Esta forma de ofrecer servicios financiados con fondos públicos, sólo puede demostrar una incompetencia inaceptable y una falta de sentido común. No hay margen para razonar en cuanto a esta norma, pues te hacen obedecer y encima te dicen una y otra vez que si no aceptas, te quedas sin ducharte.

  • Aquellas personas responsables del programa, quienes supuestamente se llaman a si mismos "profesionales", resultaron ser unos caraduras, unos imbéciles y unos sinvergüenzas de la peor calaña posible, porque eran capaces de despojar a alguien de lo último, lo único y lo más sencillo que poseía.

A pesar de haberles explicado mi historia, que ya no tenía nada personal más de lo que llevaba encima, no quisieron pensarlo siquiera, lo tenían muy claro, pues lo iban practicando cada día desde hace muchos años y no iban a cambiarlo conmigo. ¿Quién era yo para ellos? y ¿Quién eramos las personas en situación de calle?, pues nadie. Ellos eran, y siguen siendo, los que poseen esos recursos y la libertad total e incondicional de gestionarlos y administrarlos. Ellos imponían, y siguen imponiendo, toda clase de regímenes dictatoriales e infantiles en el centro, pues nadie les controla y nadie les vigilan el trabajo para juzgarles.

  • Como la voz de las personas usuarias no se escucha, como sus palabras no valen nada en ningún lugar y en ninguna parte, porque la sociedad les desestiman la capacidad de hablar y razonar, pues reina la injusticia y la violencia en el centro de día Fonthonrada, al igual que lo hace en muchos lugares parecidos y en gran parte del sector de los servicios sociales de Barcelona.

Como os podéis imaginar, me vi obligado a renunciar a mi ropa a cambio de otra, y la otra ropa que me dieron era de tercera o de cuarta mano, por lo menos. A cambio de mi ropa, me dieron unos pantalones de vaquero con un color raro, supongo que de tantas veces que habían sido lavados con detergentes fuertes y algo de lejía, se le fueron el color para lucir un marrón mezclado con verde. Me iban apretados y no llegaban a tocar los zapatos. La camisa, era una camisa de color azul, de estas que visten los ancianos cuando van los domingos a la iglesia. Os lo juro que, tanto la camisa como los pantalones, olían a lejía. Si antes parecía un pobre, por no llevar nada encima, ahora parecía un autentico mendigo y una persona institucionalizada en la pobreza. Con la ropa que me dieron, mis probabilidades de ser aceptado en un trabajo, se redujeron al mínimo, y con ellas, también las de hacer amigos. ¿Quién iba a querer acercarse a mi con la pinta que tenía?

De cómo los Nazis despojaban a los judíos de sus pertenencias

Unos días después, cuando fui aceptado y entré al albergue de Zona Franca, pude comprobar que mi experiencia con la ropa no era la única, y que habían muchas personas con historias similares y algunas en otros centros también. En una charla de estas que tenía con otros compañeros, he planteado la siguiente pregunta: Si a todos les hacen lo mismo ¿Dónde está la ropa que confiscan a los nuevos llegados en situación de calle? pues de lo único que había en aquellas perchas, podría jurar que había elegido lo mejor, e imagínense lo que significaba "lo mejor", por la ropa que me habían dado a cambio. Al final, la conclusión de todos fue la siguiente: que los supuestos profesionales de Font Honrada y de otros centros de ducha con normas similares, eran unos hijos de la gran p*** y que eran unos hipócritas por estar trabajando bajo unos roles de supuesta ayuda social, cuando en realidad, estaban atropellando los derechos y los sentimientos de las personas. Algunos se preguntaban en cómo podrían esta gente ir a sus casas y abrazar a sus hijos, después de tratar a otras personas con tanto desprecio y frialdad. Yo les expliqué un poco algunos acontecimientos históricos, y en especial sobre el comportamiento de los nazis alemanes hacía el resto que no lo eran. Les explique el proceso de la despersonificación, mediante el cual, las personas no malvadas podrían causar mucho daño y dolor a otras personas, acatando normas y ordenes institucionales. Les expliqué la manera bajo la cual, los ideólogos nazis, lograron que los ciudadanos alemanes de orden común, vieran a las personas de etnia judía, como seres inferiores e incluso como sucios y merecedores de castigo. Les hice la comparación de aquellos funcionarios nazis, quienes vulneraban y pisoteaban la dignidad de los demás, con estos profesionales de los actuales centros de servicios sociales, quienes vulneran y pisotean la dignidad de los demás ciudadanos que acuden a sus servicios como usuarios. Algunas personas me dieron la razón y algunos me criticaron por ser desagradecido con lo que hay, y estos últimos me dijeron que tenía que dar las gracias a todos aquellos profesionales y besarles hasta los pies por darme de comer y dejarme duchar.

  • Sobre esta clase de usuarios aduladores, quienes en cierta manera cambian e inducen la conducta de los profesionales hacia una postura señorial, hablaré en otro articulo, y con mucho detalle, porque representan a los verdaderos cronificados del sistema. Para el Estado de la caridad, este subgrupo de usuarios representan la cuota fija y estable del mercado; ellos representan a los clientes fieles y adoctrinados de las entidades, y en ellos encuentran, dichas entidades, la mayor parte del sentido profesional.
También un reino del hambre

Unas semanas después de entrar en el centro residencial de Zona Franca, en el mismo centro de día Font Honrada me asignaron una plaza de comedor, y recuerdo muy bien el día cuando me echaron la bronca por llegar 20 minutos más tarde, pues fue la primera vez y aquello nunca me había pasado en la vida. La segunda vez, escuché broncas mientras me servían la comida, y la tercera vez ni siquiera me dejaron entrar, habiendo todavía unos 45 minutos de margen hasta el cierre. Me pedían explicaciones y justificaciones como a un niño que trae malas notas del cole.

No os imagináis la vergüenza que se experimenta en una situación así, pues te rodean entre dos o tres personas, con sermones de toda clase, para que pidas perdón a gritos o para que te pongas a llorar. Les dije que la búsqueda laboral me pillaba lejos, que tardaba en llegar con el transporte público, que tan solo pasaron 20 minutos y que comería en unos 10 o 15 y me largaría, pero mis palabras no les llegaban. Me decían una y otra vez que yo era igual que el resto (OJO : no igual que ellos mismos también), que era igual que todos los usuarios y que, si los demás hacen cola, yo tendría que hacerla también. Aunque el horario de comer tenía una hora y media de margen, si no hacías cola con todos los demás, eras tachado de ingrato y no merecedor de su comida. A la primera vez que vine un poco tarde, recuerdo el sermón que me dieron en frente de todos los demás, es decir, me acompañaron dentro y una vez entrado, empezaron a explicarme la buena conducta que tenían los demás sentados, que yo faltaría el respeto de los demás con llegar más tarde, y que no debía de volver a repetirlo jamás.

Paradógicamente, aquello no se parecía a un comedor social sino a un comedor privado, con el que supuestamente tenía alguna deuda o contrato de esclavitud firmado, del que no tenía constancia.

Una reflexión social urgente!

Quiero que se hagan una idea, de lo que podría esperarle a cualquier persona que lo pierde todo. Quiero que vean las consecuencias más drásticas de la inactividad cívica, política y social, de la sociedad y que vean lo que existe, por no practicar la cultura de exigir responsabilidades, resultados y justificaciones del gasto público. Por vagancia, por dejadez o por lo que sea, la sociedad permite la construcción y existencia de estructuras tóxicas, antisociales e inhumanas. A mi modo de ver, el no querer saber nada y no implicarse en la estructura y administración social, es una conducta irresponsable. La pobreza podría afectarle a cualquiera en el futuro, y cuando lo haga, descubrirá que va a ser maltratado, injuriado y excluido por los mismos recursos, estructuras y programas, que deberían ayudarle. Aparte de esto, los más triste que va a sentir, será el hecho de que, él mismo o ella misma, ha financiado durante años, con el pago de los impuestos, dichas estructuras que le están torturando y haciendo más daño que bien.

Sugerencias para el cambio

Hacia el Centro de Día Font Honrada:

  1. Cambien el funcionamiento del servicio de duchas y devuelvan la ropa al usuario del servicio. Ya sabemos que diseñaron este sistema en función de vuestra comodidad, tranquilidad e interés, pero deberían cambiar la forma de trabajar y desarrollar registros, como si estuvieran tratando con clientes, pues al final los usuarios son la razón de vuestro pan de cada día, de vuestros sueldos y de vuestra tranquilidad laboral. Sin pobres no habrían tenido los empleos, así que un poco de respeto y consideración para con las personas, que ustedes también viven de la caridad, al igual que ellos. Desarrollen sistemas fiables de recogida y devolución de la ropa, y no se escondan detrás tonterías tales como, que la empresa que recoge la ropa, no la selecciona, que los usuarios se equivocan y arman escándalos..etc, Nada de eso, porque si otros centros de día pueden hacerlo, todos deberían poder, pues vayan a preguntar como lo hacen y hagan igual. Las empresas de lavandería hacen lo que ustedes les piden, porque ustedes les dan trabajo y no ellos a ustedes. Impongan formas de trabajar y cambien los procesos, y si se niegan o no les conviene, pues despídanse y contraten a otra empresa, tal cual. Los usuarios nunca se quejarías bajo un sistema justo y eficiente, y si alguien afirma lo contrario, es porque ha ocurrido en un lugar caótico y poco profesional.
  2. La ropa del ropero, es para las personas y no para las perchas, que ya hemos visto una cantidad de ropa impresionante, y tan solo sirve para que os sintáis increíblemente llenos de recursos, pero nadie puede obtener una camisa de más, a no ser que renuncie a la suya.
  3. Dejen de forzar colas a la hora de comer y tratar a las personas como animales en una granja. Dejen comer y respeten el horario, porque si alguien viene dentro del horario, le tenéis que respetar, le tenéis que dar de comer, y le tenéis que dejar en paz, porque no viene allí para pedir limosna a nadie, pues viene allí pensando que es un comedor público y tiene derechos inviolables como el derecho al honor, a la integridad y a la libertad, y os paga para ofrecer un servicio digno y no para sentirse los reyes del mambo o los enviados de dios en la tierra.

Hacia el Ayuntamiento de Barcelona:

  1. Crean equipos de investigación e inspección de los recursos, envíen personas disfrazadas y de incógnito, y recojan informes y experiencias de usuarios, porque os vais a sorprender de la jungla que habéis creado y estáis alimentando en la ciudad. Se parece a una dictadura moral o religiosa y nada tiene que ver con un servicio publico en buenas condiciones. Desarrollen un departamento de control interno para vigilar la conducta profesional en los centros, abran una ventanilla fácil para las quejas y reclamaciones, y a la vez de efecto directo, para dar derechos que los usuarios deberían tener.
  2. Habéis creado una estructura humillante para la gran mayoría de usuarios y usuarias, estáis dejando crecer una especie de inquisición moderna, y lo peor de todo, es que lo hacen con el dinero de los demás contribuyentes. Es como coger el dinero de los demás y cavarles tumbas sin que lo sepan, para que el día que pierdan poder adquisitivo y capacidad de consumir, puedan empujarles en ellas y tirarles tierra encima. ES UNA AUTÉNTICA VERGÜENZA LA SITUACIÓN DE LOS SERVICIOS SOCIALES EN BARCELONA
  3. Lavanderías 24 horas. Libren a las personas de la humillación y la tiranía, y hagan acuerdos con las empresas de lavanderías, para que las personas en situación de exclusión social, puedan ir a lavar sus ropas, el día que les plazcan, al lugar y barrio que les convengan y que se puedan sentir autónomos y responsables de algo. No saben lo importante que son esos detalles, pero fomentar la autonomía y prevenir la pérdida de dignidad, debería ser el objetivo principal de los servicios sociales, pues la estructura de la caridad, fomenta todo lo contrario. DONDE HAY AUTONOMÍA Y DIGNIDAD, NO HAY LUGAR PARA LA CARIDAD, Y ES AHÍ DONDE TRIUNFA EL ESTADO DE DERECHO Y PIERDEN FUERZA LAS OTRAS FORMAS DE ESTADO, MEDIEVALES Y PRIMITIVOS. Hagan tratos, convenios o lo que sea, pero hagan algo al respecto y libren a miles de personas de las garras de la caridad. Dejen los servicios de lavandería en centros para los más cronificados y con dificultades físicas o mentales, pero libren al 90% de mujeres y hombres de este colectivo, porque muchos o algunos de las futuras generaciones, van a llegar a esta situación, y hacer algo ahora, es construir un futuro mejor para ellos.
  4. Si no logran tratos, a construirlas, construyan una lavandería por cada distrito y ayuden, aparte de todo lo que he dicho antes, a un estilo de convivencia social, higiénico y ecológico. No es bueno que hayan personas en el rol de usuarios oprimidos y humillados, pero tampoco en el rol de todopoderosos y déspotas.
  5. Utilizando bien la ingeniería social, se pueden modificar los sistemas de interacción sistemática en un institución, entidad o grupo social cualquiera, y siempre se ha de hacer con el objetivo de eliminar relaciones tóxicas y fomentar las virtuosas y productivas. Aprovechen los millones de euros que pagan al año, a lo asesores en materia de ciencias sociales, y no les paguen por estar ahí y poner sus nombres en artículos, libros y revistas, y vacilando en toda clase de banquetes y eventos, sino que trabajen un poco y que piensen de verdad.
Final

En los próximos artículos, iré explicando muchas más experiencias en diversos centros sociales, para ilustrar el panorama completo del imperio XAPSLL y sus reinos confederados en la ciudad de Barcelona, así como el presente y futuro gran negocio del Estado de la caridad, el Housing First.


Andrei Cristian Elenei - BARCELONA SOCIAL / ACTUM SOCIALIS