Hay más delincuencia en tiempos de abundancia que en período de crisis

graf1jpg

Es un autentico mito el hecho de que se delinque más en tiempos de crisis económicas por el desempleo y la reducción del poder adquisitivo. Las matemáticas y la historia nos muestran una realidad distinta a la manifestada por los prejuicios morales y las creencias tradicionales; los delincuentes no se hacen de un día para el otro y, los que están hechos para tal forma de vida, van y ejercen su oficio allá dónde les es rentable. Los delincuentes son personas sin patria ni bandera, pues se mueven de un lugar a otro, al igual que lo hacen las aves antes de la llegada del invierno. Existe una masa estable que suele emigrar mucho, mueviendose de una ciudad a otra, de un país a otro e incluso de un continente a otro. Dónde hay pobreza, la delincuencia, por tan cruel y dura que sea, es la misma y se mantiene constante en el tiempo mientras que, donde hay bienestar y la riqueza va aumentando año tras año, la delincuencia crece y su aumento es casi directamente proporcional al crecimiento económico.

Una persona en particular, unas vez convertida en delincuente, se va moviendo por el mundo en busca de libertad o huyendo para que no se la quiten y, durante este proceso, de forma intuitiva se va juntando con otros u otras de su condición, dando forma entre todos ellos a un ecosistema delictivo volátil y nómada. Normalmente los delincuentes, una vez juntados con los demás de su condición, acaban pululando y orbitando alrededor de otros más organizados en familias o bandas cuya cercanía produce seguridad y autoafirmación para el resto. Los que están organizados marcan a los demás las direcciones a emigrar y lo hacen porque la naturaleza de sus estructuras hace que les llegue noticias reales e informes, muchas veces de primera mano, sobre países, ciudades o regiones prósperas. Pues bien, estos delincuentes, cuando viajan a un lugar así, inician sus actividades provocando la iniciativa de muchos otros locales que antes no delinquían; por así decirlo, estos primeros se los ponen fácil y los segundos, tentados por la codicia y la fama, imitan y siguen a los primeros como si fueran sus hermanos mayores. Así es como funciona la delincuencia en países que sufren "Booms" inmobiliarios o financieros, pues esta riqueza atrae a los delincuentes de otras tierras y no sólo a los inversores legales. Los delincuentes en general podrían ser considerados inversores ilegales, porque el activo principal de sus negocios es la violencia y la invierten con una esperanza de beneficio sin importarles los perjuicios causados.
Esta realidad sobre la delincuencia siempre la tenía en mi mente porque, desde muy pequeño, estuve rodeado de personas afectadas por ella y, hace un año, cuando tuve la necesidad de presentar un trabajo académico, he visto la oportunidad de visualizar presentando de forma grafica el fenómeno. A raíz de ello, he tenido que buscar y analizar el censo de la población reclusa según la situación penal o no penal de un país cuya economía no fue estable en el timepo; pues ningún otro país era mejor para un estudio así que España, porque la economía cayó en picado a raíz de la crisis del 2008 y, al estar viviendo aquí, antes, durante y después de la crisis, pude ver el fenómeno con mis ojos por más de una década. Para la realización del trabajo tuve que recoger datos por un periodo de 10 años, tomando el mes de agosto como referencia, y diferenciando la población reclusa por penados y no penados. Volqué los datos en tablas para trabajarlos con sumas, restas y diferencias para luego convertirlos en gráficos y mostrar así el resultado final. Los datos que he recogido para la elaboración del trabajo son públicos y cualquiera puede acceder a ellos en el siguiente enlace:

http://www.institucionpenitenciaria.es/web/portal/administracionPenitenciaria/estadisticas.html

  • Los resultados del gráfico muestran que, una vez producida la crisis, sus efectos han tardado un año en alcanzar a todo el mundo, provocando después un auténtico éxodo de los delincuentes. Año tras año los delincuentes han ido saliendo del país, fuertemente presionados por la escasez y la prudencia de los ciudadanos amenazados por la pobreza, hacia otras tierras más prometedoras siendo la manifestacion clara del gráfico sobre la reducción en la población encarcelada tras la crisis. Como se puede ver en el mismo gráfico, la población reclusa aumentaba año tras año en periodo de bonanza y, una vez producida la crisis, disminuyó año tras año con la misma intensidad con la que iba creciendo antes. Muchos podrían alegar que el gráfico muestra cambios de políticas y procedimientos penales pero la verdad es que los efectos de tales medidas serían mínimos y no provocarían esta diferencia. La creencia de que la pobreza crea delincuencia y que la abundancia crea personas virtuosas está mal fundada; los criminólogos y demás investigadores deberían abrirse más hacia el estudio objetivo de las cosas ya que una parte de ellos siguen creyendo en mitos como el que he tratado aquí.

La masa de delincuentes organizados, actualmente, sigue flotando por otros países y podrá volver en cualquier día de estos; pues lo harán cuando la miel financiera empiece a rebosar y las personas de este país se vean sumergidos en una exuberancia irracional.

Los pobreza no necesariamente produce delincuencia. Es una forma específica de exclusión social la que produce un delincuente.