Plan para poner fin a la situación de sin hogar


El esquema incluye los siguientes pasos:

 

1 - Plan de Resultados.

 

Un primer paso para lograr esto es recoger muchos, fiables y mejores datos a nivel local para la elaboración de informes y estadísticas. Es insuficiente la cantidad y calidad de los informes y datos que han sido recopilados sobre el fenómeno de sin hogar. Los informes que elaboran las entidades del sector están firmados cada año por los mismos supuestos especialistas y todo lo que allí reflejan es más de lo mismo que sale cada año. No hay novedades ni soluciones trabajadas sino datos y testimonios recogidos por varios asistentes sociales juntados en grandes archivos pdf que muy pocos llegan a leerlos alguna vez. Estos testimonios son dudosos tanto por su procedencia como por el enfoque ya que lo que está cogido y publicado es lo que interesa. Lo que ocurre siempre es que, cada año, los dirigentes encargan la redacción de ensayos y temas de estudio a los asistentes y trabajadores sociales para luego juntar todo el trabajo en un formato de libro y publicarlo como si fueran obras maestras escritas por ellos; se les piden a los trabajadores que redacten los textos para luego, siendo presionados por una situación confusa e inexplícita de subordinación y seguridad laboral, se vean despojados de los derechos de autor sobre sus propias contribuciones viéndose obligados a firmar la cesión de cualquier derecho dejando la única y exclusiva propiedad de todo el trabajo a uno, o, como mucho dos altos cargos o dirigentes. Pues estos, con ansia de poder y grandeza, pero sin capacidad intelectual y competencia en la materia, con solo poniendo sus nombres y alguna introducción, se hacen propietarios de libros e informes sobre el ámbito social y especialmente sobre la situación de sinhogarismo y la exclusión social. Así es como surgen gran parte de los trabajos escritos en materia de exclusión proveniente de las asociaciones del sector, pues no reflejan la verdad y es necesario la creación de un sindicato de las personas en exclusión que elabore datos y estadísticas fiables y controle la realidad a medida que va cambiando.

 

Un segundo paso es crear un proceso de planificación que se centre en los resultados de las personas sin hogar poniendo sobre la mesa, no sólo las soluciones de los servicios sociales de primera atención sino también las de los servicios posteriores y auxiliares a lo social. Las mejores soluciones, en cualquier sector, no han venido de las personas esperadas y es necesario crear una mesa de debate donde sea bienvenido/a todo/a aquel o aquella que tenga algo que aportar ya sea una idea o un recurso determinado. Se ha de aceptar una lluvia de ideas expuesta al debate y, venga de donde venga, ha de contar con la aprobación general para ser puesta en marcha y no solo de unos pocos que gozan de autoridad y supuestamente considerados aptos para decidir lo mejor.

 

2 - Cierre de la puerta giratoria.

 

Las personas que se quedan sin hogar se convierten casi siempre en clientes de los servicios sociales actuales. Habrá que apostar por una actuación en situ y prevenir la exclusión y su estado terminal de cronicidad; pues, cuanto más eficaz sea el sistema de asistencia social al hogar para la atención de las personas, menos tendrán que tratar a las mismas en situaciones críticas y los costes institucionales son menores ya que las personas atendidas podrán seguir rindiendo a todos los niveles. Las personas son rentables, a si mismas y a la comunidad, mientras estén protegidas por una cobertura social y todo lo contrario les convierten en marginados e inútiles. Se ha de cambiar el modelo de intervención y no esperar a que las personas crucen la línea roja en sus vidas para ser atendidas. El modelo en escalera o la puerta giratoria no es un modelo eficaz para tratar el fenómeno de la exclusión y seguir aplicando este modelo no va a producir más que la misma situación.

Esta situación debe ser revertida ya que el flujo de incentivos puede favorecer a ayudar a las personas con los problemas más complejos. Al igual que en muchas otras áreas sociales, la inversión en la prevención mantiene la promesa de ahorrar dinero en costosos sistemas de atención correctiva y, al mismo tiempo, garantiza la inclusión social como uno de los derechos sociales más básicos y fundamentales de un estado de derecho.

 

3 - Abrir la puerta de atrás.

 

La mayoría de las personas que se quedan sin hogar entran en el circuito de servicios sociales pero la falta de vivienda estable provoca una salida relativamente rápida del mismo produciendo, como hemos dicho anteriormente, un pequeño grupo de clientes permanentes. Dentro del colectivo de personas sin hogar hay un grupo pequeño del que forman parte la gente que pasa mucho tiempo en el sistema y, dicho grupo, está formado muy a menudo por los, crónicamente hablando, sin hogar y enfermos crónicos entre otros. Estas personas podrían ser ayudadas a salir de tal situación resolviendo la falta de vivienda a través de programas similares al "Housing First". Pues para las personas en situación crónica de sin hogar, esto significa una vivienda permanente con apoyo profesional, siendo esta solución la mejor para el ahorro de gasto público ya que reduce el uso de otros servicios sociales. Aparte del ahorro en gasto público también es la erradicación del fenómeno de sin hogar y la posibilidad del ejercicio de una segunda oportunidad para los que estén aptos. Para la sociedad en su conjunto, resulta beneficioso que sus miembros sean aptos para el trabajo y la vida social siendo perjudicial todo lo contrario. No sirve de nada una persona que vive en la calle soportando situaciones inhumanas y lo mejor sería darle la oportunidad de ser competente y productiva. Es deber de todos nosotros el favorecer la inclusión de los demás y no deberíamos entrar en conflictos de juicio moral, en cuanto a la ayuda una vez producida la situación de exclusión, porque, su existencia es el residuo de nuestra actividad moral y, fuera como fuere, debemos de ayudar. Abrir la puerta a las personas que lo necesitan es ajustar la situación de injusticia porque a ellos les ha fallado el sistema y, por lo tanto, les han fallado el resto.

 

 

4 - Construir la infraestructura.

 

Mientras los sistemas de servicios sociales intenten dotarse de albergues y programas parecidos para evitar la falta de vivienda y acortar la experiencia en las personas sin hogar, en última instancia, la gente seguirá siendo amenazada con la inestabilidad hasta que la oferta de vivienda asequible se incremente; los ingresos de los más pobres son insuficientes para pagar el alquiler de una vivienda y, en algunos casos, en los cuales esto llega a ser posible, apenas les quedan para alimentos y demás cuidados personales siendo necesaria una intervención social continua. Los intentos de cambiar el sistema a un modelo asistencia al hogar y prevenir así una condición inhumana deben de tener lugar en un contexto de unos esfuerzos muy grandes porque la mayor parte de las iniciativas actuales se están dando desde la comodidad y la ignorancia. De igual manera que se permite la protección de ciertos sectores mediante gremios e impuestos a la importación, se debería garantizar y proteger el acceso asequible a la vivienda de alquiler; también se debería hacer lo mismo para el acceso laboral a ciertos sectores o profesiones garantizando de esta forma la inclusión social para los más desfavorecidos. El acceso al mercado laboral, al igual que al de la vivienda, está muy restringido y produce una especie de selección natural siendo la capacidad financiera y el estatus social las variables a ser premiadas. Una estructura para combatir de manera eficaz el fenómeno de la exclusión, ha de incluir, entre otras cosas, unas políticas de acceso a la vivienda y al mercado laboral orientadas a las personas sin hogar.