¿QUIÉN VIVE DE LA CARIDAD?: ¿Los usuarios o los profesionales?

Una pista sobre los que han sabido buscar la llave de los fondos públicos

¿Quién es Arrels Fundación?, pues una descripción real y sin ambigüedades, como resumen de este artículo tal y como veremos a continuación, y en base a la naturaleza de las instituciones caritativas, sería lo siguiente:

  • "Es una fundación del tercer sector, que necesita alimentar con más de un millón y medio de euros al año a los 53 personas contratadas, para que, a su vez, estos puedan controlar y administrar la pobreza de unas 2.000 personas sinhogar, por medio de la sincronización y motivación estructural de 364 personas trabajadoras voluntarias"
¿Es socialmente responsable que los servicios sociales sean privados?

Este artículo, dentro de la revista "La Voz del Usuario", será el primero de la sección "Desmontando el Estado de la Caridad". En dicha sección iré publicando de forma mensual una breve investigación sobre la capacidad financiera de alguna organización perteneciente al tercer sector de Barcelona, e intentaré divulgar la realidad sobre la contrapartida social de estas organizciones en relación al marco teórico de actuación hacia los usuarios y hacia la sociedad en general, es decir, ¿Cumplen con lo que dicen?,¿Son responsables con los recursos que reciben? y ¿Están defraudando a la sociedad y/o a la justicia?


La primogénita organización de esta sección es Arrels Fundación se define a si misma de la siguiente manera: "Somos una fundación privada que, en Barcelona, ayuda a las personas sin techo a conseguir una vida lo más autónoma posible". Según veremos a continuación, y con la ayuda de información, que la misma fundación hace pública, que lo único que hay de verdad en el argumento anterior es que son una fundación privada, pues quienes en verdad consiguen una vida autónoma son sus empleados, porque la fundación se gasta una media de 35.000 euros aproximadamente al año en cada profesional, mientras que apenas se gastan unos 350 euros, durante el mismo período de tiempo, en una persona usuaria de sus recursos.

Los profesionales de Arrels, viven cien veces más de la caridad, que los usuarios atendidos

Arrels Fundación, a lo largo de un mes, se gasta 3.000 euros de media en los sueldos y salarios de cada prefesional, mientras que en una persona usuaria se gasta tan solo 30 euros de media.

IMPORTANTE: Cada profesional de Arrels recibe 100 euros por cada euro gastado en un usuario, y este hecho convierte a los profesionales de esta fundación en la vanguardia de los beneficiarios de la caridad.


La partida de "Ingressos per donatius" marca las donaciones recibidas por un importe de 1.786.216,38 euros.

La partida de "Despeses de personal" marca los 1.698.818,24 euros de gasto en los sueldos y salarios de los 53 personas empleadas que tIrene la fundación.

La partida de "Ajuts monetaris" marca los 763.919,02 euros que se han gastado en los 1.917 personas usuarias atendidas.

Para averiguar esta diferencia de 100 veces entre los beneficiarios de la caridad, dividan los importes antes mencionados en las partidas de gastos entre sus beneficiarios correspondientes, es decir, dividan el gasto de personal entre los 53 empleados y dividan también el gasto de las personas usuarias entre 1.917 que atendieron, y después comparen los importes, y también dividanlos por meses o unidades monetarias.

Hagan sus comparativas entre el importe de las donaciones y el gasto en sueldos y salarios, así como la participación de los 364 voluntarios declarados y la docena de ex usuarios no declarados, de los que hablaré a continuación.


En algunos blogs de por internet se puede encontrar información relativa a que la fundación Arrels pertenece a la congregación religiosa del Opus Dei. Personalmente no he encontrado evidencias claras en cuanto a esta relación, y he visto que los rumores online peden derivarse del nombre que posee la orgnaización, de "Arrels" que significa "raices", y "Les arrels de l'alegria" que sería una especie de credo religioso sobre la sonriza y la alegria que la congregación religiosa profesa en sus manifiestos.

Si hay algo de verdad sobre estos rumores, lo sabrán con seguridad los proveedores de donaciones y legados, quienes destinan, de forma casi constante en el tiempo, más de un millon y medio de euros cada año a las arcas de esta fundación; donaciones y legados que, como hemos visto hasta ahora, acaban totalmente en los bolsillos de los 53 empleados que posee la fundación.


Personalmente desconozco si los filantropos de la fundación tienen alguna idea de adonde acaban sus fondos, pues podría darse el caso de que lo supieran y que lo hicieran a conciencia, pero es más probable que no, que no sepan nada y que den por hecho una bondadosa administración y destino final de sus recursos.

De los esclavos "declarados" y los "no declarados" que posee la fundación Arrels

La fundación dice ser muy transparente, y publica sus cuentas anuales a través de su página web en el sub apartado llamado "Las cuentas claras" dentro del apartado "Quiénes somos". Mirando sus informes de auditoría más el resto de información que tienen publicado, he podido ver que ostentan el control y la administración de 364 personas voluntarias, más a un número no declarado de "personas atendidas".


Estos últimos, son los verdaderos cronificados del sistema, es decir, que no son los cronificados de la calle, sino del sistema, de los que el sistema acoge como fieles seguidores y mantienen el flujo de clientes garantizado. Estas personas fueron atendidas en sus momentos, y, tras un supuesto proceso de recuperación exitoso y casi milagroso con la atención recibida, algo así al estilo de los liberados exorcistas en la iglesia evanghelica, han adoptado la postura de apóstoles y fieles misioneros.


Son los que salen por la tele, por los periódicos y por alguna ponencia que la fundación, al igual que muchas otras del sector, utilizan para vender una falsa imagen. Digo de falsa imagen, porque a menudo estos mismos usuarios, supuestos ejemplares exitosos de un programa social en concreto, que son utilizados por estas en los medios de comunicación, a menudo recaen en toda clase de vicios y problemas de salud mental, y nunca se independizan de la fuente, pues los utilizan para producir documentales, shows, artículos y conferencias, pero luego los ingresan en toda clase de centros para la desintoxicación y terapias de salud, no mejorando nunca sus estados de salud y condición social, a excepción de los pocos tiempos que duran las charlas o las entrevistas mediáticas. En el artículo sobre los cronificados del sistema, pondré algunos ejemplos reales con historias impactantes sobre lo que acabo de mencionar, pues valdrá la pena hacerlo, por la magnitud dramática de esas prácticas antisociales de las entidades hacia las personas cronificadas por y para ellas.


Estas personas, las que fueron atendidas y ahora ejercen de mano de obra esclava, son "el gancho" para cualquier organización del tercer sector que ofrezca servicios a personas sin hogar, pues son el vínculo y la cara familiar de la fundación hacia los posibles clientes sinhogar. Estos, al tener la marca de la calle en sus talones, ofrecen confianza a los nuevos llegados, o a los que puedan encontrarse por ahí durante las redadas que llaman "campañas de sensibilización", y hacen de captadores natos y a coste cero para la fundación. La participación de estas personas voluntarias que fueron atendidas, se da a diferentes niveles, y no sólo en el de la captación, pues luego dan charlas, talleres e incluso acompañan, a los que acaban haciendo uso de los recursos, en sus procesos de institucionalización social hacia el ecosistema previamente diseñado y fuertemente reforzado por la fundación. La figura del "usuario reinsertado" o normalizado, es fundamental para el Estado de la Caridad, al igual que lo era la figura de los seguidores misioneros en las antiguas ordenes religiosas, pues aquellas, al igual que las modernas de hoy en día bajo la máscara de ONG, a cambio de un trozo de pan y un vaso de agua, arrastraban de por vida a la personas auxiliadas, para no dejarlas descansar en libertad y segur su rumbo en la vida, sino que se hincieran esclavas por autoengaño, y que sirvieran así ciegamente a la orden hasta dar incluso la vida por ella. Todavía no he terminado de redactar el artículo sobre los usuarios cronificados del sistema, pero estoy en ello, y allí explicaré la figura con más detalles y testimonios incluidos. Explicaré el nacimiento y comportamiento de estos papeles dentro de muchas organizaciones del tercer sector, siendo el nombre de "PEER Support" como la acuñación normalizada e institucionalmente aceptada de esta figura en el modelo futurista de la caridad lllamado "Housing First".


En cuanto a los 364 voluntarios, pues son personas que acabaron pululando y orbitando alrededor de la fundación, porque fueron cautivados, en gran parte, por una nube de falsa esperanza y una búsqueda de valor añadido en sus currículos profesionales. Al parecer y desde un punto de vista ajeno al tercer sector, ir de voluntario con Arrels, es equivalente a hacer grandes cosas, pero cuando las personas acaban incorporándose como voluntarias en el sistema, se dan cuenta, muchos de ellos y ellas, que no es nada de lo que se imaginaban, pues aquella aura de grandeza que les embaucaron al principio, no tenía nada de real, pues ni era grande, ni interesante, y tampoco molaba, porque lo único que hay es explotación laboral y social de los desafortunados.

De esos 364 personas voluntarias, poco más de la quinta parte son fijos, es decir, de los que fueron siempre y quizás lo seguirán siendo, porque el resto de personas voluntarias son recurso humano circulante. Gran parte son pobres estudiantes, quienes al desconocer la jungla social, acaban enganchándose en alguna tela de araña capitalista, que en este caso es la del equipo directivo de Arrels Fundación.

Y para terminar

Desde mi punto de vista, las cuentas de la fundación Arrels tendrían que ser revisadas por algún técnico de la Agencia Tributaria, porque una organización tan cerrada en cargos y gastos, algo feo se trae entre manos.


Andrei Cristian Elenei - BARCELONA